Ejército de Salvación

Un poco de nuestra historia

En el año 1878, con una repentina inspiración, William Booth expreso que la “Misión cristiana” es un “Ejercito de salvación”. Este nombre cautivo la imaginación de sus colaboradores y, consecuentemente, en la estructura de la organización comenzó a adoptarse una serie de pautas de tipo militar “al estilo, aunque no es imitación de una fuerza militar”, según explicación dada por William Booth en un Congreso Salvacionista en 1904.

Cincuenta y cinco años después de nacer la obra del “Ejercito de Salvación”, y luego de haber iniciado la labor en más de cincuenta países, el “Ejercito de Salvación”, llega a Bolivia en el año 1920.

En la actualidad, la obra Salvacionista del territorio de Sudamérica – Oeste esta conformada por: Chile, Perú, y Bolivia con los mas variados programas de atención social y espiritual en beneficio de la sociedad.

Su membresía esta compuesta por oficiales (Clérigos), Soldados y Adherentes (Laicos), miembros de variedad y voluntarios, que sirven como consejeros, asociados o participantes comprometidos en sus funciones de servicio.

También, el Ejercito de Salivación, fue la primera denominación en la cual las mujeres tuvieron igualdad de responsabilidades que los hombres. Catherine Booth, cofundadora del Ejército de Salvación, era una predicadora talentosa y una gran líder, pero igual muchos hombres se sorprendían cuando comenzó a predicar la palabra de Dios públicamente, solo porque era una mujer.

En el Ejercito de Salvación las mujeres “siempre” estuvieron en igualdad de condiciones que los hombres y “siempre” han tenido acceso a nombramientos y tareas al mismo nivel que los hombres

Doctrinas

El Ejército de Salvación - Territorio Oeste de Sudamérica cuenta con 11 Doctrinas principales:

Creemos que las Escrituras del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento fueron dadas por inspiración de Dios, y que sólo ellas constituyen la regla divina de fe y práctica cristianas.

Creemos que hay un solo Dios, quien es infinitamente perfecto, Creador, Preservador y Gobernador de todas las cosas, y que es a El sólo a quien se debe rendir culto religioso.

Creemos que la Deidad se constituye de tres personas, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, indivisas en esencia, e iguales en poder y gloria.

Creemos que en la persona de Jesucristo se unen la naturaleza divina y humana, de manera que Él es verdadera y esencialmente Dios y verdadera y esencialmente hombre.

Creemos que nuestros primeros padres fueron creados en estado de inocencia, mas por haber desobedecido perdieron su pureza y felicidad y por efecto de su caída todos los hombres han llegado a ser pecadores, totalmente corrompidos, y como tales están con justicia expuestos a la ira de Dios.

Creemos que el Señor Jesucristo, por sus padecimientos y muerte, ha hecho la propiciación por todo el mundo, de manera que todo el que quiera pueda ser salvo.

Creemos que el arrepentimiento para con Dios, la fe en nuestro Señor Jesucristo y la regeneración por el Espíritu Santo, son necesarios para la salvación.

Creemos que somos justificados por gracia mediante la fe en nuestro Señor Jesucristo, y que el que cree tiene el testimonio de ello en sí mismo.

Creemos que el continuar en estado de salvación depende del ejercicio constante de la fe y obediencia a Cristo.

Creemos que es privilegio de todos los creyentes ser santificados “por completo” y que su ser entero, “espíritu, alma y cuerpo”, puede ser guardado “irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (I Tesalonicenses 5:23).

Creemos en la inmortalidad del alma, en la resurrección del cuerpo, en el juicio general al fin del mundo, en la eterna felicidad de los justos y en el castigo perpetuo de los malos.